Carrera de obstáculos

Yo siempre vi a la vida, en cierto aspecto, como una gran carrera de obstáculos. Como una gran carrera con muchas otras dentro de ella, el gran fin, si es que existe tal cosa, es quizá ser poderoso, millonario, solidario o cualquier cosa que te haga feliz. Siendo éste último la verdadera meta que todos añoramos.

Cuando uso el concepto de carrera de obstáculos me refiero a que, puntualmente, para llegar a la meta (cualquiera ésta sea) hay que sortear muchas piedras y baches en el camino. Mientras más complicado sea el tramo, por herencia de nuestros ancestros, creemos que más valor tiene llegar (error).

Voy a dar algunos ejemplos para ser claro:

  • Estudiar una carrera universitaria es una carrera (valga la redundancia) con una clara meta: Terminarla y obtener el título junto a los conocimientos. Los obstáculos son el tiempo requerido, la dedicación, las frustraciones, el esfuerzo, la responsabilidad, el interés sostenido y muchas otras cosas. La cuestión es que para algunos sortear estos obstáculos es más sencillo que para otros, quizás por estar más focalizados en la meta o probablemente porque tienen más facilidad para saltar piedras en el camino. Cualquier sea el caso, no deja de ser una carrera de obstáculos a recorrer.
  • Casarse o convivir con tu pareja es otra carrera de obstáculos. En la cual se tienen que sortear piedras como la administración del dinero, los roces de vivir juntos, la inversión a futuro de lo que significa esa movida y muchas otras cosas. Para alguno es más sencillo y para otros no, como en el caso anterior, por variables diferentes.
  • Robar es otra carrera con obstáculos, mientras más complicado es menos probable es que tenga éxito. Por ejemplo, entre dos casas iguales que solo las diferencia el hecho de que una tiene rejas ¿cuál va a optar el ladrón por robar? La que no tiene, porque es un obstáculo menos, es más sencillo ¿por qué vos no robás si se te presenta la oportunidad perfecta para hacerlo? Porque tenés un claro obstáculo: Tus valores. Para algunos es más fácil y para otros no, nunca dejar de ser una simple carrera de obstáculos.
  • Registrarte en un sitio web es otro claro ejemplo y quizás más correcto para este blog. Si el formulario te pide nombre de usuario y password es mucho más factible que te registres que si te pide tu biografía ¿por qué? Porque es más complicado, tiene un obstáculo más. Es como el CAPTCHA en los formularios u obligar a los usuarios a describir el error en un reporte de bugs. Son pequeños obstáculos que filtran muchos posibles reportes inservibles, por el simple motivo de hacer un poquito más complicado llegar a la meta.

Pueden parecer todos conceptos muy básicos, pero es muy útil tenerlos en claro para aplicar en todos los aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, yo en mis tareas diarias suelo plantearlas como lo que son, carreras de obstáculos. De esa forma se que si paso el primero voy a estar un poco más cerca y cada vez van a quedar menos, no lo veo como un gran camino a recorrer sino como un solo obstáculo a saltear, después vendrá otro, pero no me voy a preocupar ahora por algo que no va a pasar hasta que no sortee el que tengo adelante.

Podemos implementarlo para la web como en el último punto. Diagramemos todos los obstáculos que tienen que sortear nuestros usuarios para llegar a la primer meta: Registrarse. Veamos cuales podemos remover o plantear de otra forma para que parezcan más simples, como facilitarle la carrera y asi mejorar la efectividad de los registros.

Profundizando más sobre el tema les quiero comentar sobre el método que utilizo para resolver mis problemas personales, la técnica que implemento día a día para estar lo más tranquilo posible y ser lo más acertado que pueda en la resolución. Lo he llamado El árbol de prioridades y van a entender fácilmente por qué. Lo primero que hago es listar los problemas que me aquejan, por ejemplo:

  • Vacuna del perro
  • Pelea con mi novia
  • Regalo para el día de la madre
  • Pago de facturas
  • Depósito bancario
  • Vacaciones

Luego que tengo todos mis problemas sobre la mesa determino la importancia o el grado de dificultad de cada uno, en este caso será con una letra de modo que F sea fácil, M sea moderado y D sea difícil. La idea es determinar cuales son los más sencillos para resolver o los que menos problema nos representen y darnos una idea general de la gravedad de la situación, quedaría algo así:

  • Vacuna del perro: F
  • Pelea con mi novia: D
  • Regalo para el día de la madre: M
  • Pago de facturas: F
  • Depósito bancario: F
  • Vacaciones: M

Ahora ordenamos de más fácil a más difícil para saber cuales son los que vamos a resolver primero:

  • Vacuna del perro: F
  • Pago de facturas: F
  • Depósito bancario: F
  • Regalo para el día de la madre: M
  • Vacaciones: M
  • Pelea con mi novia: D

Claramente los tres primeros puedo resolverlos en un día, vacunar al perro es una escapada a la veterinaria. Pagar las facturas y hacer un depósito bancario son solo un par de horas de trámites, nada de otro mundo. Luego de resolverlos (tan sencillamente) nos quedan la mitad de problemas que antes. Ahora atacamos a los moderados, un día dando vueltas por la ciudad buscando agencias de viajes y mirando vidrieras nos van a resolver ambos. Volveremos con varios presupuestos de viajes y el regalo en la mano. Listo, dos problemas menos, ahora nuestra complicada vida se resume a uno solo que, ahora, resulta mucho más fácil de resolver dado que no tenemos todos los demás pendientes y dando vueltas, lo que nos permite concentrarnos y dedicarle nuestra atención al más difícil.

Aclaro que esta técnica la utilizo personalmente, no pretendo que a todos les sirva por igual. Quiero remarcar que los problemas como el hambre en Africa, el calentamiento global y la corrupción en el gobierno los dejen a un costado, no vale la pena preocuparse por cosas que no podemos solucionar. Es mejor vivir con los pies sobre la tierra y adaptarse a la realidad, mejor seguir por el camino que podemos trazar y más adelante quizás tengamos las armas necesarias para resolver esos grandes males. Hoy no las tenemos, por ende no vale la pena preocuparse por algo que solo nos va a perjudicar.

El ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse a diversas situaciones, algunos lo llaman conformismo, pero yo creo que ser consciente de donde uno se encuentra y ante el cambio buscar la mejor forma de integrarse es ser inteligente. La realidad es que el mundo somos cada uno de nosotros, mi mundo es distinto al tuyo sin dudas, por ende prefiero adaptarme al nuevo modelo, seguir el cambio o aceptar la realidad y luego, desde mi posición en la cual estoy mejor parado, buscar la forma de hacer algo al respecto o no, quedará en cada uno. Esta es también una forma de evitar obstáculos, adaptarse y no necesitar sortearlos, claro que no es una muy idealista que digamos, pero me caracterizo por ser realista.

Es mi punto de vista, quizás algunas partes les sirvan y otras no, estén de acuerdo o en contra, pero al menos tuvimos la posibilidad de compartir. Y eso vale.

Martes 20 de noviembre de 2007 en Desarrollo personal