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La génesis del conocimiento

¿Cómo empezamos a aprender? Y a partir de esa pregunta comencé a desglosar lo que ahora llamo la genésis del conocimiento. Hay un punto exacto en el cual rompemos la barrera del no saber, y empezamos a aprender algo nuevo. Ese momento, esa decisión de incorporar nuevos conocimientos, ese pasar de la nada al algo.

Nos educaron para creer que tenemos que ser buenos en una cosa: nuestra carrera, nuestra profesión, lo que nos identifica para con el mundo. Soy abogado. Soy jugador de fútbol. Soy músico. Soy lo que mejor me sale (o puedo) hacer. Y, a partir de que soy, ya no necesito saber otra cosa, ser bueno en algo más, me puedo sentir satisfecho. Cumplí con lo que debía y nadie puede decirme lo contrario, ni yo mismo.

La génesis del conocimientoEntonces nos relajamos, dejamos de procurar aprender cosas nuevas, justificamos el sentarnos en el sillón a mirar televisión porque estamos cansados de laburar todo el día. Pasamos el domingo sin hacer nada, porque trabajamos toda la semana. Dedicamos el tiempo libre a reforzar la idea de que merecemos la inactividad, como si eso fuese algo positivo, ganado, buscado con esfuerzo. Haciendo, nos ganamos el derecho a dejar de hacer.

Con esta introducción quiero que sientan ese bicho que, cuando estás sin hacer nada, te dice que podrías estar haciendo algo. Ese bicho que te invita a probar cosas nuevas, a agregar algo más a tu repertorio de conocimientos y habilidades. A crecer como persona. A volverte más interesante para vos mismo. A despertar eso que dormiste cuando decidiste que lo que hacías ya era suficiente.

¿Cuánto hace que no rompés la barrera? ¿Qué barrera? La misma que rompiste cuando pudiste andar 10 metros en bicicleta sin caerte, hacer el perrito en la pileta sin hundirte, patear una pelota sin resbalarte o cocinar un huevo frito sin que se queme. Ese paso, ese pequeño paso, que te hace pasar de la nada al algo, del miedo a lo desconocido a los primeros indicios de que se puede. Eso, mis queridos lectores, es lo que yo llamo la genésis del conocimiento. Ahí, en ese instante donde incorporás lo básico para seguir aprendiendo, donde te animaste a saber un poco más, esa base que luego te permite perfeccionarte.

Creo que la diferencia más grande, cuando uno más aprende, es en la genésis del conocimiento. Pasar de nunca haberte subido a una bicicleta a poder pedalear sin caerte, es una diferencia tan grande que dudo que pueda medirse. Cuando ya rompiste esa barrera, que es tan importante porque luego todo es más fácil, podés seguir aprendiendo y perfeccionándote. Aprenderás a doblar, andar sin manos, llevar a otra persona, saltar rampas y hacer piruetas, pero nada de eso se compara al primer paso. Porque está fundado y construído sobre el, sobre esa mínima fracción de conocimiento que permite todo lo que viene después. Sin eso, sin la génesis, sin esas horas o ese día que le dedicaste, todo lo demás no hubiese podido existir.

Es curioso como algo que demanda tan poco tiempo nos resulta tan difícil, aún sabiendo lo positivo que es para nosotros. Defiendo la idea de que, en un día, se puede romper esa barrera y empezar el camino de aprender algo nuevo, sin importar lo que queramos incorporar. Imaginemos alguien que no sabe cocinar, ¿cómo podría aplicarse esta teoría?

El objetivo es sentar las bases para aprender a cocinar bien. Entonces tenemos que arrancar por lo más básico y simple, lo necesario para dar el primer paso y romper la barrera. Pasar de la nada al algo. ¿Un huevo frito? Es un clásico, ya lo dice la frase “no sabe hacer ni un huevo frito”. Podemos llamar a un amigo, buscar en Internet, preguntarle a mamá, no importa realmente, lo que sí nos importa es que sepamos que tenemos que buscar una sartén, ponerle un poco de aceite, prender el fuego, romper el huevo, tirarlo en la sartén y sacarlo cuando no esté crudo.

Con algo tan simple como eso, se pasó de nunca haber cocinado nada a poder hacer algo. Ya usamos aceite, tiramos algo al fuego, y comimos lo que preparamos. De ahí en más, cuando rompimos el miedo a algo nuevo, salimos del status quo e incorporamos esa puntita de nuevo conocimiento, solo nos queda seguir mejorando. Quizás tiremos un salchicha y mañana desayunamos salchichas con huevo. O un amigo nos dice que hagamos unas milanesas, que es el mismo proceso, y cenamos eso. Ya está, la barrera se rompió, el primer paso está dado. Y nos llevó menos de una hora de nuestras vidas.

A mí me pasó cuando empecé a practicar boxeo, un día fui a una clase de dos horas, tiré un par de golpes, me explicaron la posición, algunos movimientos y los ejercicios básicos de elongación. A partir de esas dos horas que le dediqué un día cualquiera, solo era volver a ir a clase y mejorar sobre esa base. Y una cosa más en mi repertorio de cosas que puedo mejorar, perfeccionar y disfrutar.

El objetivo es reducir la resistencia, romper esa barrera hace que lo que viene sea más sencillo, y pongamos menos resistencia a incorporar conocimientos. El primer paso es el que más resistencia nos opone.

Así como de no subirte a una bicicleta a aprender a pedalear sin caerte es un crecimiento enorme, también lo es pasar de no saber nada de pelea a entender lo básico para pararte, cubrirte y tirar golpes, o de pedir comida por teléfono a cocinarte una milanesa. Son cosas que te cambian, te mejoran, te suman, y no demandan más que horas. La genésis del conocimiento está ahí, la diferencia que hace en tu vida dedicarle un rato a aprender algo nuevo y romper la barrera es increíble, ese instante te suma mucho y, además, armás las bases para seguir mejorando, si te interesa…

Trabajar por placer

“Recordá: Una gran forma de mejorar tu vida es lograr que el trabajo sea uno de tus placeres.”

Alejandro Sena – Hoy, trabajando

Sobre conocimientos e inteligencia

Mientras hacía uno de mis habituales y nocturnos procesos de razonamiento, análisis y organización de ideas llegué a un tema que siempre me interesó: La educación. Principalmente, y por lejos la más involucrada en discusiones, la educación tradicional y sus defectos.

Siempre tuve grandes inconvenientes en los distintos pasos de la educación tradicional argentina. En el primario no recuerdo haber estudiado jamás y mis esfuerzos estaban enfocados en divertirme, divertir y buscar todos los medios para esquivar exámenes, trabajos, la tarea, prestar atención y cualquier actividad diréctamente relacionada a la adquisición de conocimientos ajenos a mi interés. El secundario fue más de lo mismo y la facultad una pequeña pérdida de tiempo. Lo de pequeña porque, sumadas las dos carreras que cursé, invertí menos de un año.

Mientras mantenía la educación tradicional lo más lejos de mí que podía iba adoptando otra práctica que aún hoy me acompaña: Enforcarme sólo en las cosas que me generan interés. Siempre me pareció así de simple, si algo no me interesaba lo único que tenía que hacer era obviarlo o, en casos excepcionales (como terminar el secundario), dedicarle el menor tiempo posible.

Así logre aprovechar mi tiempo para las cosas que yo quería, lo cual es también una buena fórmula para estar de buen humor.

Entre las muchas cosas que hacía por propio interés surgió una muy peculiar que recomiendo y fue lo que me llevó a escribir este artículo, así como a tomar una gran cantidad de decisiones de mi vida: Pensar. Pero no pensar ante un problema o la toma de una decisión, pensar por el simple hecho de hacerlo. Analizar situaciones recientes, imaginar momentos futuros, plantear problemas y buscar su solución, hasta volver a pensar cosas que ya otros pensaron. Puedo dar un buen ejemplo personal: A la noche antes de dormir repaso todo lo sucedido en el día, planeo el siguiente e imagino situaciones varias, tanto positivas como negativas, para intentar resolverlas en mi mente. Estas situaciones están diréctamente relacionadas a mis intereses, un jugador de fútbol podría imaginarse ganar un mundial así como lesionarse, y analizar ambas.

Es en esos momentos de análisis donde aparecen mis conclusiones personales, algo que no muchas personas pueden jactarse de tener por culpa de la educación tradicional. Hay un gran problema y es que durante aproximadamente 25 años de nuestra vida estamos adquiriendo conocimientos en lugar de aprender a pensar. Paso a explicarme: El sistema está armado de forma tal que, en promedio, el 80% del contenido son conocimientos y el 20% motivos para razonar. Estamos constantemente adquiriendo el resultado de los análisis que otras personas hicieron, tomándolos como ciertos, haciéndolas propios y repitiéndolos como nuestra verdad.

En todas las carreras estudiamos libros que otros escribieron, hacemos las cosas como otros concluyeron que eran correctas, respondemos exámenes con resultados que alguien antes que nosotros obtuvo y, en menor medida, usamos el cerebro para otra cosa que no sea recopilar información: Resolver problemas matemáticos, diseñar planos, componer música, etc… Pero aún así la mayoría condicionadas y finalmente evaluadas por un tercero hijo del mismo sistema educativo.

La conclusión es que la educación tradicional nos está llenando de conocimientos pero dejando de lado el desarrollo de nuestra capacidad de pensar. Claro que son muy útiles y necesarios, pero hay algo que es imperioso tener bien en claro: Los conocimientos son sólo atajos para el razonamiento. Para ejemplificar la frase anterior:

Imaginemos a dos personas: Pepe con inteligencia y sin conocimientos, y Juan con conocimientos pero sin inteligencia. Ante un problema conocido, Pepe va a tener que razonar para resolverlo mientras que Juan simplemente utiliza sus conocimientos y ya tiene la solución. Ante un problema nuevo Pepe nuevamente va a tener que recurrir a su razonamiento, pero Juan nunca va a poder hacer nada al respecto.

Claramente no se puede carecer de conocimientos, pero es aún peor hacerlo de inteligencia y capacidad de razonar. En la facultad nunca se discute si el contenido que uno incorpora es correcto o no, ni siquiera al momento de estudiarlo lo analizamos porque carecemos del tiempo necesario. ¿En qué momento de las 500 páginas que rindo el lunes me voy a poner a pensar si lo que dicen tiene sentido?

El hecho de adquirir conocimientos en cantidades imposibles de razonar es que luego los incorporamos como propios pero no podemos justificarlos. Un diseñador web sabe que tiene que ubicar la información importante a la izquierda, no sabe el motivo o, a lo sumo, sabe que un estudio de algún capo en usabilidad lo entregó como resultado. Por lo general, basta con preguntar ¿Por qué? para desarmar por completo un argumento o, en su defecto, recibir una respuesta escrita en algún libro hace varios años.

Es cierto que razonar sobre las diferencias entre los conocimientos y la inteligencia es algo básico, todo el mundo las conoce perfectamente. Lo bueno de haberlo hecho es que ahora tengo mi propia opinión al respecto y puedo compartirla con ustedes, tengo en mi mente desde la base hasta la punta de todo el proceso que llevó a obtener dicho conocimiento. Puedo justificar plénamente mi opinión sobre el tema y puedo llegar a conclusiones tales como que prefiero no tomar el camino de la educación tradicional. Y si me preguntan ¿Por qué? tengo una respuesta y opto por seguir el camino que yo quiero en base a mis conocimientos, no los de otro.

Para finalizar debo admitir que si no se utilizaran los conocimientos de otras personas nuestra raza no avanzaría, estaríamos estancados inventando la pólvora etérnamente. Es por ello que considero necesario comenzar a discutir como incluir la necesidad de razonar en la educación tradicional en lugar de si se mete más o menos cantidad de conocimientos (lo que generalmente se traduce como más o menos exigencia).

Es necesario volver a pensar las conclusiones de otros y también apalancarnos con las mismas. Empecemos a entender que el avance no está sólo en aprovechar conocimientos ajenos sino también en volver a analizarlos y, por sobre todas las cosas, tener nuestra propia opinión basada en nuestro propio razonamiento.

Aprender de los errores

“El error que cometa una persona inteligente nunca es tan grave como para justificar no haberlo cometido.”

Alejandro Sena – Recién mientras buscaba comida

El secreto

“No hay una pizarra en el cielo en la cual Dios tiene escrito tu propósito, tu misión en la vida.

No hay una pizarra que dice tu nombre, dos puntos, y un espacio en blanco. Si así fuera lo único que tendría que hacer para entender realmente qué estoy haciendo aquí y por qué estoy aquí sería encontrar esa pizarra y descubrir qué es lo que Dios tiene reservado para mi. Pero esa pizarra no existe.

De modo que tu propósito es lo que dices que es. Tu misión es la misión que tú mismo te encomiendas. Tu vida será como tú la crees y nadie va a juzgarte por ello, ni ahora ni nunca.”

Neale Donald Walsch – The Secret

Hoy puede ser un gran día

“Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así. Aprovecharlo o que pase de largo, depende en parte de ti.” dice Joan Manuel Serrat en una canción, una verdad muy cierta.

Diariamente me pongo metas, objetivos a cumplir o bien hago algo diferente para transformar ese día en un gran día. Cualquier cosa que salga de mi rutina, difiera de la decisión que tomaría naturalmente o bien requiera un esfuerzo extra de mi parte es, desde mi punto de vista, una meta cumplida para ese día.

Puede ser empezar a leer un libro, empujarme a escribir un artículo en mi blog aún cuando no estoy con ganas, quedarme tres horas más en la laburo para terminar algo, re-organizar mis finanzas, actualizar un sitio, terminar con una tarea postergada, salir a correr, planear unas vacaciones, dedicarle tiempo a mi departamento, ir a comer con mis amigos, sorprender a mi novia, terminar un libro, etc…

Tengo la convicción de que todos los días de mi vida tienen que ser memorables, y con esto no quiero decir que pasen a la historia, sino que me den un motivo para acordarme particularmente de esa fecha. Porque eso quiere decir que cada día de mi vida va a ser importante para mi y, en cierta forma, lo transforma en un progreso personal, en una satisfacción cuando me voy a dormir.

Escribo esto porque quiero recomendarles hacer lo mismo, que cuando estén tirados en la cama repasando el día que termina tengan al menos un motivo para estar más que satisfechos. Día a día se va a hacer más fácil, su rutina va a incluir hacer algo fuera de ella a diario. Algo que los haga mejor como personas, emprendedores, profesionales, novios, amigos o garcas. No importa, cada uno sabe en lo que quiere progresar y está perfecto.

Creo sinceramente que es una de las mejores formas de superarse, hacer algo que a uno mismo le resulte diferente o especial es abismalmente distinto a plantearse metas de acuerdo a los logros terceros. “Voy a intentar tener el físico de Schwarzenegger” puede ser una meta interesante, siempre y cuando no vayas corriendo al gimnasio a levantar 200 kilos como él. Un objetivo a largo plazo solo es útil si se lo pretende alcanzar con pequeños puntos intermedios que a uno le resulten verdaderas metas. Ese es el objetivo de este sistema, que día a día nos superemos para llegar a ser aquello que queramos.

Espero haber sido claro y que les resulte interesante. No quiero hacerlo más largo, simplemente recomendarles que al menos lo intenten si es que ya no lo están haciendo.

Carrera de obstáculos

Yo siempre vi a la vida, en cierto aspecto, como una gran carrera de obstáculos. Como una gran carrera con muchas otras dentro de ella, el gran fin, si es que existe tal cosa, es quizá ser poderoso, millonario, solidario o cualquier cosa que te haga feliz. Siendo éste último la verdadera meta que todos añoramos.

Cuando uso el concepto de carrera de obstáculos me refiero a que, puntualmente, para llegar a la meta (cualquiera ésta sea) hay que sortear muchas piedras y baches en el camino. Mientras más complicado sea el tramo, por herencia de nuestros ancestros, creemos que más valor tiene llegar (error).

Voy a dar algunos ejemplos para ser claro:

  • Estudiar una carrera universitaria es una carrera (valga la redundancia) con una clara meta: Terminarla y obtener el título junto a los conocimientos. Los obstáculos son el tiempo requerido, la dedicación, las frustraciones, el esfuerzo, la responsabilidad, el interés sostenido y muchas otras cosas. La cuestión es que para algunos sortear estos obstáculos es más sencillo que para otros, quizás por estar más focalizados en la meta o probablemente porque tienen más facilidad para saltar piedras en el camino. Cualquier sea el caso, no deja de ser una carrera de obstáculos a recorrer.
  • Casarse o convivir con tu pareja es otra carrera de obstáculos. En la cual se tienen que sortear piedras como la administración del dinero, los roces de vivir juntos, la inversión a futuro de lo que significa esa movida y muchas otras cosas. Para alguno es más sencillo y para otros no, como en el caso anterior, por variables diferentes.
  • Robar es otra carrera con obstáculos, mientras más complicado es menos probable es que tenga éxito. Por ejemplo, entre dos casas iguales que solo las diferencia el hecho de que una tiene rejas ¿cuál va a optar el ladrón por robar? La que no tiene, porque es un obstáculo menos, es más sencillo ¿por qué vos no robás si se te presenta la oportunidad perfecta para hacerlo? Porque tenés un claro obstáculo: Tus valores. Para algunos es más fácil y para otros no, nunca dejar de ser una simple carrera de obstáculos.
  • Registrarte en un sitio web es otro claro ejemplo y quizás más correcto para este blog. Si el formulario te pide nombre de usuario y password es mucho más factible que te registres que si te pide tu biografía ¿por qué? Porque es más complicado, tiene un obstáculo más. Es como el CAPTCHA en los formularios u obligar a los usuarios a describir el error en un reporte de bugs. Son pequeños obstáculos que filtran muchos posibles reportes inservibles, por el simple motivo de hacer un poquito más complicado llegar a la meta.

Pueden parecer todos conceptos muy básicos, pero es muy útil tenerlos en claro para aplicar en todos los aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, yo en mis tareas diarias suelo plantearlas como lo que son, carreras de obstáculos. De esa forma se que si paso el primero voy a estar un poco más cerca y cada vez van a quedar menos, no lo veo como un gran camino a recorrer sino como un solo obstáculo a saltear, después vendrá otro, pero no me voy a preocupar ahora por algo que no va a pasar hasta que no sortee el que tengo adelante.

Podemos implementarlo para la web como en el último punto. Diagramemos todos los obstáculos que tienen que sortear nuestros usuarios para llegar a la primer meta: Registrarse. Veamos cuales podemos remover o plantear de otra forma para que parezcan más simples, como facilitarle la carrera y asi mejorar la efectividad de los registros.

Profundizando más sobre el tema les quiero comentar sobre el método que utilizo para resolver mis problemas personales, la técnica que implemento día a día para estar lo más tranquilo posible y ser lo más acertado que pueda en la resolución. Lo he llamado El árbol de prioridades y van a entender fácilmente por qué. Lo primero que hago es listar los problemas que me aquejan, por ejemplo:

  • Vacuna del perro
  • Pelea con mi novia
  • Regalo para el día de la madre
  • Pago de facturas
  • Depósito bancario
  • Vacaciones

Luego que tengo todos mis problemas sobre la mesa determino la importancia o el grado de dificultad de cada uno, en este caso será con una letra de modo que F sea fácil, M sea moderado y D sea difícil. La idea es determinar cuales son los más sencillos para resolver o los que menos problema nos representen y darnos una idea general de la gravedad de la situación, quedaría algo así:

  • Vacuna del perro: F
  • Pelea con mi novia: D
  • Regalo para el día de la madre: M
  • Pago de facturas: F
  • Depósito bancario: F
  • Vacaciones: M

Ahora ordenamos de más fácil a más difícil para saber cuales son los que vamos a resolver primero:

  • Vacuna del perro: F
  • Pago de facturas: F
  • Depósito bancario: F
  • Regalo para el día de la madre: M
  • Vacaciones: M
  • Pelea con mi novia: D

Claramente los tres primeros puedo resolverlos en un día, vacunar al perro es una escapada a la veterinaria. Pagar las facturas y hacer un depósito bancario son solo un par de horas de trámites, nada de otro mundo. Luego de resolverlos (tan sencillamente) nos quedan la mitad de problemas que antes. Ahora atacamos a los moderados, un día dando vueltas por la ciudad buscando agencias de viajes y mirando vidrieras nos van a resolver ambos. Volveremos con varios presupuestos de viajes y el regalo en la mano. Listo, dos problemas menos, ahora nuestra complicada vida se resume a uno solo que, ahora, resulta mucho más fácil de resolver dado que no tenemos todos los demás pendientes y dando vueltas, lo que nos permite concentrarnos y dedicarle nuestra atención al más difícil.

Aclaro que esta técnica la utilizo personalmente, no pretendo que a todos les sirva por igual. Quiero remarcar que los problemas como el hambre en Africa, el calentamiento global y la corrupción en el gobierno los dejen a un costado, no vale la pena preocuparse por cosas que no podemos solucionar. Es mejor vivir con los pies sobre la tierra y adaptarse a la realidad, mejor seguir por el camino que podemos trazar y más adelante quizás tengamos las armas necesarias para resolver esos grandes males. Hoy no las tenemos, por ende no vale la pena preocuparse por algo que solo nos va a perjudicar.

El ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse a diversas situaciones, algunos lo llaman conformismo, pero yo creo que ser consciente de donde uno se encuentra y ante el cambio buscar la mejor forma de integrarse es ser inteligente. La realidad es que el mundo somos cada uno de nosotros, mi mundo es distinto al tuyo sin dudas, por ende prefiero adaptarme al nuevo modelo, seguir el cambio o aceptar la realidad y luego, desde mi posición en la cual estoy mejor parado, buscar la forma de hacer algo al respecto o no, quedará en cada uno. Esta es también una forma de evitar obstáculos, adaptarse y no necesitar sortearlos, claro que no es una muy idealista que digamos, pero me caracterizo por ser realista.

Es mi punto de vista, quizás algunas partes les sirvan y otras no, estén de acuerdo o en contra, pero al menos tuvimos la posibilidad de compartir. Y eso vale.

Todo lo que hago, lo hago por mí

¿Para qué quiero leer esto? Para aprender mi teoría sobre que nadie hace nada por un tercero, todo lo hacemos por nosotros mismos.

Hace un tiempo, cerca de mi último año de secundaria, debatí con varios amigos sobre una frase que inventé y defendía a muerte: Todo lo que hago, lo hago por mí. Todavía no me crucé con alguien que esté al tanto de esta teoría y pueda hablarlo bien, pero seguramente no soy el primero en pensarlo.

Vos, yo, la madre Teresa de Calcuta y George Bush: Todos, sin margen a la menor duda, hacen lo que hacen pura y exclusivamente por ellos.

Mi teoría es bastante simple: Yo si le doy una moneda a un chico de la calle lo hago porque me hace sentir bien, no importan los motivos, simplemente me siento bien haciéndolo (o me siento mal al no hacerlo, que es lo mismo) y por eso le doy la moneda. Si yo en esa situación me sentiría muy mal al darle una moneda, a pesar de saber que la necesita, no se la daría. Entonces llegamos a la primera conclusión: Yo le hago un bien a otra persona SOLO porque al hacerlo me siento bien, no por que un tercero se sienta bien, sino porque yo soy el que se siente bien al hacerlo.

Entonces, sabiendo lo anterior, podemos fácilmente llegar a otra conclusión: Yo le hago un mal a otra persona SOLO porque al hacerlo me siento bien, no por que un tercero se sienta mal, sino porque yo me siento bien al hacerlo sentir así.

¿Cuál es el resultado? Yo hago lo que hago SOLO porque al hacerlo me siento bien o, lo que es lo mismo, me sentiría mal al no hacerlo. Por ende, cada pequeña o gran cosa que hacemos la hacemos pura y exclusivamente por nosotros, porque nos hace sentir bien.

Algunos ejemplos:

Pepe donó 10 mil dólares a la iglesia de su pueblo. Cuando le preguntaron el motivo dijo: Porque ayuda mucho a los chicos de la calle y colabora con toda la sociedad desinteresadamente. Es cierto que la iglesia de su pueblo hace eso y seguramente mucho más, pero ese no el motivo por el cual donó el dinero, eso es solo lo que a él le hace sentir bien al donar dicho dinero. Pepe se siente bien al colaborar con la iglesia por esos motivos y es por ello que donó: Por sentirse bien al hacerlo. Asi la iglesia con 10 mil dólares curara todas las enfermedades del mundo si a Pepe eso no le haría sentir bien entonces no hubiese donado el dinero. ¿Cuál es nuestra conclusión? Pepe donó porque EL se siente bien al hacerlo, no porque con ese dinero ayuda a chicos de la calle.

Juan se acostó con la mujer de su mejor amigo, muy mal Juan… eso no se hace. Cuando el cornudo se enteró no dudó en hacerle comer tierra a los golpes e invitar a su mujer a retirarse cordialmente de una patada. Estaba muy enojado parece ¿por qué Juan haría semejante cosa? Porque se sintió bien al hacerlo. No importa si le gustaba cagar a su amigo o simplemente le gustaba su mujer, es irrelevante, lo único que tiene que saberse es que se sintió bien al hacerlo, lo hizo por gusto. Ni por la mujer, ni por su amigo, ni por el barrio. Por él y sus ganas.

¿Qué diferencia encontramos entre el filántropo Pepe y el muy mal amigo de Juan? Que tienen gustos diferentes. Ambos, claramente, hacen porque se sienten bien al hacerlo. Asi sea una actitud socialmente aceptada o despreciada.

¿Por qué yo estoy escribiendo esto? Porque me siento bien al hacerlo. Me siento bien al transmitir experiencias, ideas, compartir pensamientos. Me gusta que me lean, que interese lo que tengo para decir, que opinen sobre mis escritos. Quizás otros escriban por diferentes motivos, no importa, siempre va a ser porque uno se siente bien al hacerlo. Asi yo colabore con los nuevos emprendedores con mi blog si eso no me gustara me importarían un carajo, me gusta colaborar con los que están comenzado, pero no por ellos, por mi.

Vos vas a dejar un comentario en este blog a favor o en contra de lo que estoy escribiendo, para colaborar con mi blog o aportar algo más y así otros puede nutrirse de tus conocimientos. No te confundas, no lo vas a hacer por eso, quizás esos motivos sean los disparados de tus ganas de publicar un comentario, pero asi colabores con mi blog y los demás lectores si no te hace sentir bien no lo vas a hacer. No importa que la causa sea buena o mala, SOLO importa lo que eso te haga sentir.

¿Se entiende? Nada lo hacemos por otro, siempre que podamos decidir sobre nuestro accionar vamos a hacer únicamente lo que nos haga sentir bien. No importa si es bueno o malo, si está bien o mal visto, si es moral o inmoral, si corresponde o no. Lo único que importa es que te guste hacerlo a vos.

“Todo lo que hago, lo hago por vos. Siempre y cuando eso me haga sentir bien a mi”

Y luego de todo esto les dejo una pregunta, sabiendo claro que todo lo que uno hace es siempre por gusto y porque se siente bien al hacerlo: ¿Uno elige sus gustos o lo que te hace sentir bien?

Espero que les resulte interesante y les propongo comentar situaciones en las cuales no se cumpla esta regla (obviando las que involucren abuso de poder, fuerza bruta, etc…).

La importancia del tiempo libre

¿Para qué quiero leer esto? Para conocer las virtudes del tiempo libre y como ayudan a nuestra productividad y creatividad.

Siempre es necesario contar con un poco de tiempo libre entre tantas horas y días de trabajo. En parte colaboran con nuestra capacidad creativa y despejan la mente saturada.

Personalmente suelo tomarme mini-vacaciones y unas horas en contados días de la semana para descansar un poco. Llega un punto donde nos saturamos, queremos alejarnos por un momento del trabajo, el desarrollo y el alto nivel de productividad. Dejar todo a un costado y dedicarnos a cualquier tarea ajena a nuestras resposabilidades diarias.

Es bueno mantener la menta ocupada y en actividad, de ese modo se transforma en una máquina siempre aceitada y lista para dar lo mejor. El nivel de respuesta y el poder concentración es mayor. Pero como toda herramienta el uso ininterrumpido no logra más que deteriorarla. Es por ello que utilizo los siguientes puntos para mi tiempo libre:

Juegos

Me encantan los juegos de PC y son un verdadero escape de la realidad, únicos para despejarte y al mismo tiempo mantenerte conectado (en todo sentido). Mis favoritos son los de deportes y estrategia, principalmente de Electronic Arts. Actualmente tengo en mi escritorio: FIFA 07, Sim City 4: Deluxe Edition, Silk Road Online, Need for speed: Carbon, Ultima Online y el Sid Meier’s Alpha Centauri. Últimamente solo juego a los tres primeros.

Los juegos de deportes suelen ser el escape rápido, termino una pequeña copa al FIFA de una hora y vuelvo a trabajar. En cambio al Sim City o Silk Road estoy 2 o 3 horas. En cualquier caso la idea se cumple: Alejarse de la realidad por un momento para despejar la mente y refrescar las ideas.

Suelo dedicar día por medio a los juegos que me consumen más tiempo y diariamente, si no tengo mucho que hacer, paso una hora jugando al FIFA. En determinadas ocasiones son una buena forma de pasar más rápido el tiempo, si tenemos que esperar una llamada, una actualización o un e-mail. Y en otras una excelente musa inspiradora: Incontables las veces que se me ocurrieron cosas mientras Rooney hacía un gol de afuera del área.

Pequeñas vacaciones

No pueden faltar en mi vida. Fines de semana que desaparezco y me buscan por el Nextel para saber si sigo vivo, pilas de e-mails que se juntan sin respuesta y sitios con falta de actualización. No lo voy a negar: Me desespera. Pero durante el tiempo que me mantengo alejado disfruto cada segundo.

Solían ser fines de semana de fiesta o bien escapadas a otra ciudad (generalmente Buenos Aires por mucho que la deteste) pero desde hace un tiempo lo cambié, melosismo aparte, por pequeñas escapadas junto a mi novia. El efecto es el mismo, uno se aleja de su realidad diaria para volver al trabajo renovado.

La frecuencia suele ser de una por mes, generalmente de 3 días (viernes, sábado y domingo). De lo más recomendado si soportás la suma de trabajo a la vuelta.

Leer

No solo aporta a tu lenguaje, tanto en cantidad como en calidad, sino que también a tus conocimientos. Suelo leer libros relacionados a computación, afines a mi laburo o con algún toque de psicología, como la biografía de Steve Jobs, management o PNL (Programación neurolingüística). Estos son una verdadera fuente de inspiración, sobre todo leer la historia de las empresas y los líderes que las llevaron adelante, es bastante provechoso. Dan ganas de hacer.

Es recomendable también leer novelas o libros que nada tengan que ver con tu trabajo para desconectarte realmente, asi como con los juegos, una historia puede atraparte y alejarte por un momento del mundo real. Perderte en la realidad creada por el autor.

Mirar televisión o escuchar música

Son ambas formas de entretenerse que no requieren la participación activa de uno. La música, asi la escuchemos o no, va a seguir sonando y cuando queramos podremos volver a prestarle atención. Lo mismo sucede con la televisión.

Esto tiene varias ventajas: Por un lado no tenemos que hacer nada más que apretar un botón, en los casos anteriores siempre tenemos que participar activamente de algún modo, en esta oportunidad nos mantenemos pasivos. Tampoco requiere exclusividad, podemos escuchar música mientras hacemos otra cosa o mirar televisión al mismo tiempo que ojeamos una revista, aunque no es la idea.

Esto nos permite acceder a un medio para descansar la mente que al mismo tiempo nos da la libertad de obviarlo, si mientras miramos televisión se nos ocurre una gran idea podremos dedicarle el tiempo que querramos para desarrollarla y, en el mejor de los casos, apagar el televisor y llevarla a cabo. Algo que claramente no es posible si estamos de vacaciones o en la mitad de un capítulo.

Viajar en el transporte público

Parece algo sin sentido, pero personalmente el tiempo que me lleva llegar de mi casa al centro de Rosario es de aproximadamente media hora, y en ese tiempo que no tengo nada que hacer y mi mente vuela tranquila por el cosmos es ideal para despejarse. Estás obligado a no hacer nada, no tenés otra cosa más que hacer que no hacer nada. Perfecto.

Intenten reemplazar algunos días su viaje en auto, grandes cosas pueden suceder. Es el tiempo más odiado de todos, el mismo de las colas de espera, el llamado para un examen oral, la sala de espera del médio, el entretiempo de un partido… esos momentos que de nada sirven son ideales para tranquilizarse, despejarse y descansar.

De hecho es muy probable que al estar obligados a ocupar ese tiempo aparentemente inútil terminen pensando en cosas maravillosas.

Otras

Practicar algún deporte, ir al gimnasio, recorrer la ciudad, tirarse en el parque a tomar mate y tantas otras cosas. Son todas igual de válidas y probablemente muchos reemplazen las anteriores por ellas. No importa, mientras tengamos tiempo donde nuestra mente esté ocupada en otra cosa o directamente no está ocupada en nada es suficiente para depejarnos.

Cada uno tiene sus preferencias, por algo existen tantos gustos de helado.

El objetivo es liberar la mente de la rutina y el trabajo constante, darle un respiro. Van a notar que les ayuda a volver con más ganas, aumenta su productividad y generan muchas ideas de la nada.

Lo prueban y después me cuentan.

Cómo tomar decisiones

¿Para qué quiero leer esto? Para aprender el método que utilizo (muy personal) para tomar decisiones.

No pretendo escribir sobre lo que ya se ha hablado cientas de veces, no quiero repetir los mismos conceptos de liderazgo, miedo al rechazo, análisis de alternativas y consecuencias, etcétera. De eso pueden encontrar mucha información dando vueltas por Internet y librerías. Yo les quiero hablar de mi método personal para para elegir la mejor decisión siempre, es infalible y muy fácil de aprender.

Es mi obligación aclarar que esto es parte de la categoría Desarrollo personal, no tiene relación con negocios ni emprendimientos, al menos directamente, pero va a ayudarles mucho a cumplir el quinto punto de mi artículo 5 pasos para generar buenas ideas.

El método que utilizo yo y siempre me da resultado es: Hacer lo que quieras. ¿Cómo? Si, eso, hacer lo que quieras. Probablemente en este momento estés pensando “Que tontería, gasté mi tiempo leyendo los dos párrafos anteriores…” pero te invito a quedarte y seguir leyendo.

Un concepto tan básico, conocido y obvio como hacer lo que quieras siempre. Algunos dirán que es imposible, otros que es lo que hacen todos los días, pero voy a intentar darles un análisis más profundo a esa frase: Hacer lo que quieras no significa que si querés ese auto te lo robes o si no tenés ganas de ir al cumpleaños de un amigo no vayas, porque en el primer caso vas a terminar preso y en el segundo tu amigo probablemente te quiera matar ¿Vos querés alguna de esas dos cosas?

Hacer lo que quieras significa que al tomar cualquier decisión y seas conciente de su consecuencia estés de acuerdo que es lo mejor para vos y te vas a sentir bien con haberlo hecho. Voy a dar un ejemplo para que quede bien claro:

Hoy no querés ir al gimnasio porque tenés que cambiarte, tomarte un colectivo y bañarte a la vuelta, pero te ponés a pensar y si te quedás en tu casa después te va a molestar no haber ido y haber perdido la rutina que venías cumpliendo. No tenés ganas ni de cambiarte, ni de viajar en colectivo y menos de bañarte cuando esta mañana ya lo hiciste pero menos querés sentirte mal por no haber ido. ¿Entonces qué es lo que realmente querés? Ir, está claro.

Estoy seguro que situaciones similares a esa vivieron todos en distintos rubros, desde tener que acompañar a tu pareja de compras hasta ayudarle a alguien con un trabajo. Son situaciones que por lo general no queremos hacerlas pero como la consecuencia es peor accedemos. Vamos ¿A quién le gusta que su novia esté presente mientra mirás un partido de fútbol y te diga “¿Por qué bailan así?” después de que le hicieron un gol en el último minuto a tu equipo? A nadie, pero tampoco le decís “Mi amor, andate a la esquina a ver si llueve” porque no querés que se enoje. Es mejor aguantarse el comentario, claro.

En realidad ni siquiera es necesario pensar en las consecuencias, uno mismo siente que es lo mejor: Cuando tenés que rendir y no estás estudiando, cuando deberías estar ayudando a tu amigo a mudarse y estás mirando televisión en tu casa, cuando estás jugando al FIFA y hace una semana que no actualizás tu blog. Todas son situaciones en las cuales uno siente que es lo correcto, en mi caso dejé la facultad dos veces porque siempre sentí que era mejor dedicarme a desarrollar en Internet que estudiar, mi blog lo actualizo seguido porque siento un malestar cuando pasa mucho tiempo sin postear nada nuevo y asi con todas las situaciones.

Claro que esto va a definir tu personalidad. Muchos se sienten terriblemente mal al rendir una materia en la facultad, a mi nunca me importó. Otros siempre siguen al pié de la letra lo que desean sus padres, algunos hacen todo lo contrario. ¿Cuál es la decisión correcta? La que quieras, la que sientas.

En estos momentos se me viene a la mente un cuento, vale la pena leerlo, que era algo asi (no lo recuerdo exactamente):

En una ciudad muy pequeña había un hombre que trabaja de portero en el único polideportivo del lugar, su padre tuvo ese puesto y su abuelo también. Un día la institución cambió de dueño y le comunicaron al portero que tenía que anotar en un formulario a los socios y no socios que entraban y salían cada día: nombre, horario y firma. El portero le dijo que era imposible, porque él no sabía leer ni escribir, a lo que le contestó que de esa forma no podía mantener el puesto y decidió despedirlo.

El portero no sabía hacer otra cosa que ser portero como su padre y abuelo, pero recordó que a veces en el club arreglaba algunas cosas asi que decidió comprarse con el dinero de la indemnización una caja de herramientas y trabajar haciendo arreglos menores a pedido. La ferretería más cercana estaba a 20 kilómetros, asi que se montó en su bicicleta y gastó todo su dinero en las herramientas.

Cuando volvió su vecino estaba llegando del trabajo y al saludarlo le preguntó de donde venía, el portero le contestó y le mostró su caja de herramientas. Al otro día el vecino le pidió prestado el martillo, al devolvérselo le pidió prestado el destornillador y al devolvérselo nuevamente el martillo hasta que le dijo “Disculpemé, pero necesito realmente las herramientas y por mi trabajo no tengo tiempo de ir hasta la ferretería del otro pueblo ¿Qué le parece si le compro la caja y le pago el viaje que realizó?”. Al portero le pareció bien, ya que tiempo le sobraba y podía comprarse las herramientas nuevamente quedándose con algo de dinero.

Al volver del nuevo viaje otro vecino se enteró de lo que había sucedido y le ofreció lo mismo. El portero ya había ganado dinero para comprar cuatro cajas de herramientas asi que decidió hacerlo y venderlas en su pueblo. Para hacer corta la historia todos comenzaron a comprarle herramientas al portero ya que era más cómodo y barato que hacerlo en el otro pueblo. Luego decidió viajar periódicamente a otras localidades cercanas sin ferreterias ofreciendo las herramientas. Al cabo de un tiempo abrió su primer local y en unos años se transformó en un gran empresario vendiendo herramientas.

El ahora empresario decidió donar dinero para la construcción de un hospital, el alcalde organizó un acto al cual concurrieron vecinos y habitantes de otros pueblos. En el momento de formalizar al donación le acercaron una birome para firmar los papeles, la cual rechazó y dijo que no sabía leer ni escribir, era analfabeto. El silencio dominó la escena y el alcalde le dijo: Eres el empresario más poderoso de la zona, tienes locales en todos los pueblos y eres analfabeto ¡Es increible! ¡¿Qué hubieras logrado sabiendo leer y escribir?! A lo que el empresario contestó: Sería portero del polideportivo del pueblo.

¿Qué lograrías vos haciendo lo que tus padres quieren? ¿Lo que tus amigos te recomiendan? ¿Lo que tu novia prefiere? ¿Lo que la sociedad te impone? La mejor forma de tomar decisiones es hacer siempre lo que quieras, lo que sientas.

Personalmente me dió y me sigue dando mucho resultado utilizar esta técnica, asi lo que prefiera hacer no de los resultados deseados al menos se que fue mi decisión, buena o mala fue mia. Lo importante es sentirse bien, no hacer lo que deberías. Como suelo decir siempre:

Prefiero equivocarme por decisión propia que acertar por decisión ajena

No importa si te dió resultado o no, uno no puede siempre hacer bien las cosas. Errar es humano. Pero mientras estés tranquilo que lo hiciste porque querías y sentías asi, por decisión tuya, porque lo preferiste sobre otra cosa conscientemente entonces vas a estar tranquilo y conforme. Va a ser la decisión correcta porque va a ser la tuya.

Admito que es un artículo fuera de lo común, pero quería comunicarles en mi blog personal mi método para tomar decisiones. Escapa a si el resultado es productivo, correcto o efectivo en cuanto al problema en si, las cosas pueden salir bien o mal, pero vos te vas a sentir bien siempre.

Me despido con una frase que dijo Steve Jobs en una charla que dió frente a muchos estudiantes universitarios (gracias a Juan Pablo por recordármelo en los comentarios):

Si hoy fuese el último día de mi vida ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era NO durante muchos días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Nada más espero que les sirva, al menos para conocer otro punto de vista sobre el tema y quizás tenerlo en cuenta y aplicarlo. Espero haberlo explicado bien, sus opiniones me van a ayudar a redondearlo mejor.

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Te invito a generar buenas ideas y a aprender a dirigir un grupo de trabajo para llevar adelante un proyecto web siguiendo mis 5 pasos para crear un buen producto.

Si ves que el camino se complica, sortealo como en una carrera de obstáculos, aprendé a tomar decisiones y siempre tené presente que todo lo que hacés, lo hacés por vos para seguir adelante.

Como emprendedor, es bueno que conozcas la importancia del tiempo libre y el valor de una marca, aunque si estás dando tus primeros pasos te recomiendo aprender lo básico de ganar dinero en Internet.

Y siempre recordá que hoy puede ser un gran día.